|
|
INFECCION URINARIA (II) |
|
5.- Etiología |
7.- Clínica |
| 6.- Anatomía Patológica | 8.- Diagnóstico |
5. ETIOLOGIA
La flora normal de la uretra distal está
formada por estafilococos coagulasa negativo (con excepción de Staphylococcus
saprophyticus), difteroides (Corynebacterium sp), estreptococos no hemolíticos,
Lactobacillus, Mycobacterium smegmatis, y microorganismos anaerobios. En
ocasiones, de forma transitoria, puede encontrarse E. coli u otros bacilos
gramnegativos.
La orina es un excelente medio de crecimiento para muchos microorganismos. Sin
embargo la mayoría de las ITU están producidas por un grupo limitado de
patógenos y el 95% de las infecciones están producidas por una única especie
bacteriana. E. coli es el microorganismo responsable de más del 80% de las ITU
no complicadas. Las restantes están producidas por otras enterobacterias (Proteus
mirabilis, Klebsiella sp) y S. saprophyticus. Proteus mirabilis es
particularmente frecuente en niños varones, al parecer debido a que coloniza el
saco prepucial. Produce una ureasa que descompone la urea en amonio, el cual
fija iones H y la orina se alcaliniza, favoreciendo la generación de cálculos de
estruvita. Klebsiella sp y S. aureus pueden también producir ureasa. S.
saprophyticus es el segundo agente en orden de frecuencia, produciendo un 5-15%
de las cistitis agudas no complicadas en la mujer joven, con una incidencia
estacional elevada a finales del verano y otoño
41 .
Los estreptococos del grupo B causan ITU en recién nacidos y en embarazadas.
En el paciente hospitalizado y portador de catéter urinario crónico existe una
gran proporción de infecciones por Proteus, Klebsiella y Enterobacter spp,
Pseudomona aeruginosa, estafilococos y enterococos
42 .
Adicionalmente Providencia, Morganella, Citrobacter y Serratia spp se aislan en
urocultivos de pacientes ancianos. S. aureus y S. epidermidis producen infección
en enfermos con sonda uretral permanente. S. aureus puede afectar al riñón y
producir abceso renal en el curso de una bacteriemia procedente de un foco
distante. Salmonella spp puede producir infección por vía hematógena en
pacientes que reciben esteroides, especialmente en enfermos con lupus
eritematoso sistémico y en receptores de trasplante de órgano sólido. Los
gérmenes anaerobios rara vez producen ITU y su aislamiento en cultivo puede
representar una contaminación.
Los virus son raramente responsables de ITU, aunque ciertos serotipos de
adenovirus se han implicado en la cistitis hemorrágica del niño. En la infección
sistémica por citomegalovirus la afectación renal es casi constante.
Candida sp puede aislarse en la orina como resultado de una infección ascendente
o colonización renal en el curso de diseminación hematógena. La infección
ascendente suele ser asintomática y ocurre en enfermos diabéticos, portadores de
catéteres urinarios y en los que han recibido antimicrobianos previamente.
El hallazgo de múltiples microorganismos en una muestra de orina frecuentemente
refleja contaminación, a menos que el paciente tenga factores de riesgo para el
desarrollo de una infección complicada
43 .
Es necesario recordar que el denominado síndrome uretral agudo puede ser
resultado de la infección por Neisseria gonorrheae, C. trachomatis, virus del
herpes simple y Ureaplasma urealyticum.
6. ANATOMIA PATOLOGICA
La cistitis es, por regla general una
inflamación superficial de la pared vesical, caracterizada por aparición de
edema e hiperemia de la mucosa. Si la infección progresa pueden aparecer
hemorragias focales o difusas y exudado
purulento.
En los casos de pielonefritis la severidad de las lesiones agudas puede variar
ampliamente, desde casos con afectación de la mucosa pélvica (pielitis) a
afectación global de lóbulos de médula y corteza.
Macroscópicamente los riñones de enfermos con pielonefritis aguda grave están
aumentados de tamaño, con abcesos en la superficie capsular, corteza y medula.
Microscópicamente existe afectación parcheada tubulointersticial, con
infiltración neutrofílica predominante y, en casos de formación de abcesos,
fenómenos de necrosis tubular. Los glomérulos suelen estar respetados. A medida
que la curación tiene lugar el exudado inflamatorio pasa a ser predominantemente
mononuclear con formación de tejido de granulación y colágeno. Ocasionalmente se
forman cicatrices fibrosas, más patentes en casos de nefropatía por reflujo
.7. CLINICA
Las manifestaciones clínicas de la ITU son
variables y dependen de la edad del paciente y localización de la infección.
Puede ser asintomática y manifestarse por bacteriuria en el urucultivo.
La cistitis se caracteriza por aparición de disuria, polaquiuria y micción
urgente (síndrome cistítico). Algunos pacientes pueden manifestar tenesmo, dolor
suprapúbico que aumenta con la micción (estranguria), y hematuria. La fiebre y
otras manifestaciones sistémicas son raras. Sin embargo hasta un 30% de los
pacientes con bacteriuria significativa y clínica de cistitis tienen una
infección urinaria de vías altas.
La pielonefritis aguda se manifiesta clínicamente por escalofríos, fiebre, dolor
lumbar, náuseas, vómitos, disuria y polaquiuria. Tanto la palpación renal como
percusión en el ángulo costovertebral son dolorosas.
En ancianos e inmunodeprimidos los signos y síntomas de afectación renal pueden
ser escasos. A pesar de que la bacteriemia puede estar presente en un 10-25% de
los enfermos, la aparición de shock séptico es poco habitual y cuando aparece
debe descartarse complicación obstructiva.
La prostatitis aguda afecta a adultos jovenes o a enfermos portadores de sonda
uretral permanente. Se presenta clínicamente con fiebre, escalofríos,
estranguria y dolor perineal. En el examen clínico el tacto rectal muestra una
próstata grande y dolorosa. Debe evitarse un masaje vigoroso por el riesgo de
bacteriemia. En la prostatitis crónica los síntomas pueden ser más difusos y la
próstata es frecuentemente normal en el examen rectal.
Mencionaremos a continuación diversas complicaciones supurativas de la ITU (tabla
2), que deben ser consideradas en enfermos que fracasan en responder al
tratamiento convencional.
Una de las formas peculiares de uropatía obstructiva a tener presente es la
necrosis papilar aguda, especialmente en pacientes diabéticos y en consumidores
crónicos de analgésicos.
La pielonefritis enfisematosa es una entidad grave caracterizada por necrosis
isquémica del parénquima renal con infección por gérmenes productores de gas,
que incide de un modo especial en ancianos con diabetes mellitus.
En la pionefrosis existe infección del parénquima renal con hidronefrosis
secundaria a obstrucción ureteral.
La nefritis bacteriana focal denota un proceso infeccioso caracterizado por
inflamación renal localizada.
Los abcesos renales y perinéfricos
44 representan dos formas infrecuentes de infección parenquimatosa y suelen
acontecer en pacientes con omplicaciones obstructivas (litiasis) y, con menor
frecuencia ser el resultado de la infección de un quiste renal. Se localizan en
la unión corticomedular y su presentación clínica, a diferencia de la
pielonefritis aguda, es más insidiosa, con fiebre prolongada y síntomas
constitucionales asociados o no a dolor lumbar y en flanco.
Los abcesos corticales son cuadros secundarios a la diseminación hematógena de
una infección por S. aureus. Cuando los abcesos corticales confluyen forman el
antrax renal, que puede romperse a las vías urinarias o hacia el espacio
perinéfrico.
Finalmente la pielonefritis xantogranulomatosa hace referencia a un proceso
inflamatorio crónico del parénquima renal que acontece en pacientes con
episodios recurrentes de ITU, a menudo complicadas con litiasis o uropatía
obstructiva. Puede confundirse con neoplasia renal y el rasgo histológico
característico es la presencia de macrófagos cargados de lípidos
45
.8. DIAGNOSTICO
El diagnóstico de una ITU descansa fundamentalmente en dos pilares: 8.1) la anamnesis y examen clínico;
8.2) diagnóstico de laboratorio, basado en el
examen microscópico de una muestra de orina o del sedimento obtenido por
centrifugación de ésta y en la demostración de infección por urocultivo.
Eventualmente se precisan evaluaciones radiológicas y urológicas, de formas
especial en casos de ITU complicada.
8. 1. ANAMNESIS Y EXAMEN CLINICO
La mayoría de los pacientes con sospecha de ITU
pueden ser evaluados y tratados en el medio extrahospitalario. Sin embargo, una
de las consideraciones básicas a tener presente es determinar la gravedad
potencial o actual del cuadro, teniendo en cuenta aquellos signos y síntomas que
puedan predecir el desarrollo de sepsis. Estos enfermos precisarán un manejo
hospitalario, con administración parenteral de antimicrobianos.
En la historia clínica se hará especial hincapié en aspectos tales como
episodios previos de ITU, enfermedad renal preexistente, historia de cirugía o
manipulación urológica reciente, presencia de catéter urinario, embarazo,
enfermedades o condiciones que predispongan a un aumento de la frecuencia o
gravedad de una ITU (diabetes, inmunosupresión, enfermedad neurológica,
trasplante renal) y, en el caso de varones, patología prostática conocida o
sospechosa. Es importante recoger posible exposición previa a antimicrobianos,
dado que pueden alterar la flora endógena e influenciar la selección empírica
del antibiótico.
8. 2. DIAGNOSTICO DE LABORATORIO
8. 2. 1. Recogida de orina
La recogida de una muestra de orina válida (no contaminada) es determinante para efectuar un diagnóstico adecuado de ITU. La orina puede obtenerse de tres formas: 1) por micción espontánea (porción media del chorro); es la técnica habitual, si bien está sujeta a un mayor riesgo de contaminación dada la presencia de bacterias en la uretra distal y áreas periuretrales. 2) mediante punción suprapúbica, técnica empleada fundamentalmente en la población pediátrica. Obviamente está exenta de riesgo de contaminación. 3) mediante cateterización, que puede ser requerida en pacientes que son incapaces de colaborar por alteración del estado mental o control esfinteriano.
8. 2. 2. Detección de piuria
La piuria significativa denota la presencia de
más de 10 leucocitos/mL de orina en recuento de cámara cuentaglóbulos. En el
paciente sintomático la piuria se asocia a infección urinaria y se correlaciona
con la detección de más de 10 5 UFC/mL de orina (bacteriuria significativa). En
la actualidad se disponen de tiras reactivas que detectan la presencia de
leucocitos por métodos enzimáticos (test de la esterasa leucocitaria) y que
permiten determinar la presencia de piuria en la cabecera del enfermo, con una
sensibilidad del 75% y una especificidad del 80%
46 . La piuria no es específica de ITU; la nefropatía intersticial, la
glomerulonefritis aguda, la litiasis ureteral y la tuberculosis renal pueden
cursar con leucocituria. La presencia de cilindros leucocitarios en el sedimento
de orina de un paciente con sospecha de ITU debe sugerir afectación del tracto
urinario superior, pero su ausencia no descarta pielonefritis.
El examen directo o mediante tinción de Gram de una muestra de orina sin
centrifugar permite conocer si el paciente tiene bacteriuria significativa y si
el germen es gramnegativo o positivo. La presencia de una bacteria por campo se
relaciona, en el 90% de los casos, con un recuento en el urocultivo superior a
10 5 colonias/mL
47 .
8. 2. 3. Detección de bacteriuria
Uno de los criterios mayores en determinar la
validez del resultado de un cultivo es cuantificar el número de colonias
bacterianas por mililitro de orina cultivada (UFC/mL). Una vez recogida una
muestra de orina válida en un recipiente estéril, se remitirá al laboratorio
antes de 1 hora desde su obtención para su procesamiento. La muestra se siembra
en agar sangre o CLED y se incuba durante 24 horas a 37Ê °C. Realizando la
siembra con asas calibradas que retienen 0,01 o 0,001 mL de orina podemos
obtener el número de colonias/mL de orina. Se requieren 24-48 horas más para
identificar el germen y conocer el antibiograma.
En la mujer asintomática un recuento superior a 10 5 UFC/mL corresponde en el
80% de los casos a una bacteriuria significativa. Un segundo cultivo positivo
para el mismo germen eleva a un 95% la probabilidad de bacteriuria
significativa. En el varón un recuento único de 10 4 UFC/mL debe considerarse
significativo. En pacientes con síndrome cistítico y leucocituria se considera
significativo el hallazgo de unmicroorganismo en cultivo puro en recuentos
superiores a 10 2 UFC/mL. Si la muestra de orina se obtiene por punción
suprapúbica cualquier recuento es indicativo de infección. En pacientes sondados
debe considerarse positivo recuentos superiores a 10 3 UFC/mL de orina obtenida
por punción del catéter.
Se disponen de diversos métodos enzimáticos rápidos y simples para detectar la
presencia de bacteriuria. El más usado es el test de reducción de nitratos de
Griess, disponible en tiras reactivas comerciales. Las enterobacterias reducen
los nitratos urinarios a nitritos. No es útil pues en detectar infecciones
por microorganismos grampositivos y Pseudomonas. Cuando se combina con el test
de la esterasa leucocitaria representa un método sencillo para determinar la
presencia de bacteriuria significativa.
No obstante, es un test poco sensible, de modo que un resultado negativo no
excluye ITU.
En casos de prostatitis bacteriana crónica se aconseja la práctica de cultivos
cuantitativos con métodos capaces de reconocer al menos 10 3 UFC/ mL. Se
procesan muestras de orina obtenidas: a) al comienzo de la micción (identifica
microorganismos de la uretra y/o vejiga; b) del chorro medio (identifica
microorganismos de la vejiga); c) de la secreción prostática obtenida
inmediatamente después del masaje de la glándula, que identifica microorganismos
de la próstata, y c) de orina inmediatamente después del masaje (identifica
microorganismos de la próstata y/o vejiga).
8. 2. 4. Otras pruebas de laboratorio
La identificación en orina de anticuerpos
ligados a bacterias mediante inmunofluorescencia puede ser de utilidad en el
diagnóstico de pielonefritis
48 , si bien su aplicación clínica rutinaria es controvertida debido al
elevado porcentaje de resultados falsos positivos y negativos.
El análisis microscópico de la orina permite también la identificación de
cristales, eritrocitos, cilindros y otros componentes celulares. Las tiras
reactivas comerciales permiten detectar la presencia de hematíes, glucosa,
cuerpos cetónicos o proteínas, así como el pH.
La detección de células epiteliales escamosas en la orina indica que la muestra
es inadecuada para su procesamiento en el diagnóstico etiológico de una ITU. En
el hemograma una marcada leucocitosis con desviación izquierda deberá hacernos
sospechar una infección parenquimatosa. En la bioquímica se evaluará la función
renal. En la infección urinaria complicada la proteína C reactiva sérica se
encuentra elevada y su determinación periódica puede ser de utilidad en la
evaluación de la respuesta al tratamiento
49 .
8. 2. 5. Evaluaciones radiológicas y urológicas
En general no están indicadas en el caso de ITU
no complicada. La radiografía simple de abdomen permite identificar el tamaño de
la siluetas
renales, cálculos (el 90% son radiopacos), borramiento del psoas (abceso renal o
perinéfrico) y presencia de gas patológico (pielonefritis enefisematosa). La
ecografía abdominal debe realizarse en pacientes que requieren ingreso
hospitalario por pielonefritis y de un modo emergente en el enfermo con shock
séptico a fin de descartar complicación obstructiva. La definición anatómica del
riñón y tejidos perirrenales es superior con la TAC abdominal, permitiendo tras
administración de contraste intravenoso la diferenciación de nefritis bacteriana
focal, abcesos renales y perinéfricos y abcesos corticales
50 . Tanto la TAC abdominal como la ecografía permiten la realización
adicional de procedimientos diagnósticos y terapéuticos (obtención de muestras,
drenaje de colecciones purulentas).
La urografía intravenosa delinea la localización exacta y la extensión de una
obstrucción de la vía urinaria. Tanto la urografía intravenosa como el
cistouretrograma miccional están indicados en la evaluación del reflujo
vesicoureteral en el niño.
La gammagrafía con galio 67 o indio 111 pueden ocasionalmente ser útil en el
diagnóstico de ITU complicada, pero son técnicas que precisan tiempo en
realizarse por lo que tiene un valor limitado en situaciones agudas.